Mientras que los artistas miran por la ventana esperando el
trencito del bailongo de tener plata, lo fácil se expresó y ganó todas las batallas. Ya no se escuchan
voces, ya nadie grita nada, de pronto ya no hay locos o cuerdos, muchas caras y
pocas monedas, la aceptación acrítica del reality show que es nuestra vida… Señores,
NO SÓLO DIOS HA MUERTO, EL ARTE TAMBIÉN, Y VIENEN POR MAS. La cotidianidad está en crisis. La realidad se
ha vuelto exprés. Siglo 20 cambalache dice el tango y el siglo 21 espera su
mambo.
El concepto de
la vida se ha vuelto efímera, toda satisfacción debe ser inmediata, sino la
depresión invade arrasando con todo. La
manía de los “fast food”, “del llegas pagas y te vas”…. Realidad
líquida que fluye y sigue, no hay tiempo ya en el tiempo, todo se escurre por
las manos y se va. No existen los amigos, existe el WhatsApp. ¡No sé lo que quiero pero lo quiero ya!
Tiempo atrás un psicólogo infantil denunciaba que los niños
tienen una infancia virtual. “ELLOS” ya no juegan, las tablets, los celulares y
las pcs juegan por “ELLOS”. AHORA son tan sólo testigos de un city tour virtual. ¿Si esto no es la MATRIX… la matrix dónde está?
En algún momento de la revolución industrial alguna voz
alzaba el pregón que la tecnología generaría en los hombres tener más tiempo
para el ocio, para la familia y dedicarse a sí mismo. FALACIA TOTAL. El hombre
actual trabaja más para tener más tecnología y tener una jaula más bonita y
lujosa. Hasta las relaciones sociales cambiaron de paradigma, la multi-realidad
permite ser varios avatares a la vez creándose tantas relaciones como
experiencias se quieran vivir. En breve los avatares se podrán casar y hasta
tener descendencias. Nuevos modelos de familias, crianzas e infidelidades se
están creando, “el nuevo orden ha llegado”.
Ayer notaba que hasta la luna ya no sale con el ocaso del sol. Ahora
sale por Instagram. No importa ya sus fases ni sus ganas, sólo hay que buscarla
en la red. “La cámara le gano al ojo, la
foto es una realidad plena, y no ya su recorte”. Triste se encuentra
nuestra libertad ante la nueva esclavitud.
¿continuará...?
“Yo no compro, sólo
vendo, de este buque ya me bajo.”
