MEDITACIONES


Relajación

“Antes de comenzar, buscar un lugar de tu casa donde te sientas realmente cómodo, poner alguna música que te relaje y buscar a dentro de tu ser ese punto donde converge tu paz, tu historia y tu amor…”


Vamos a empezar a relajarnos, cerramos nuestros ojos y nos ubicamos en una posición cómoda para nuestro cuerpo, donde no haya ningún tipo de incomodidad que nos pueda distraer en este momento…

Con una respiración conciente, hacemos entrar el aire suavemente por nuestra nariz y lo soltamos de una forma relajada por nuestra boca…
Al momento de hacer entrar el aire vamos a realizar una respiración abdominal donde con cada inspiración vamos a inflar nuestra zona abdominal, nuestra panza, y lentamente vamos a soltar el aire desinflando dicha zona.

Al sentir que el aire acaricia nuestras fosas nasales, vamos a ir percibiendo que este es parte de la energía universal que cura cada área de nuestro cuerpo… y al soltar el aire, iremos sintiendo que cada problema, cada tensión del cuerpo, del día, del trabajo, se van resolviendo….

En este estado relajado, vamos a ir haciendo un examen de las zonas de nuestro cuerpo que se siente tensionado, empezando por nuestra parte superior, nuestra cabeza, nuestros ojos, nuestra boca… también vamos a enfocarnos en la parte cervical y de nuestros hombros… vamos a ver si la mochila de problemas, de conflictos, se nos está haciendo demasiada pesada, identificamos cuáles de ellos son mas urgentes de solucionarlos…

También vamos a sentir las tensiones de nuestros brazos, nuestras manos, zonas que nos ayudan a relacionarnos con los otros, con nuestros afectos, con nuestros profesores, con nuestros jefes, con nuestros hermanos… Reflexionamos sintiendo si estamos acostumbrados a poder recibir lo que los otros nos pueden dar… o quizás  si nuestra forma de relacionarnos es del orden de dar y brindarnos ciegamente a las necesidades de los otros…

También podemos sentir cómo es nuestra forma de acariciarnos, de amarnos, de regalarnos satisfacciones que alimentan el alma…

Bajando un poco mas en el recorrido de nuestro cuerpo, llegamos al punto de nuestra sexualidad, de nuestros momentos de satisfacción por excelencia, evaluando si podemos entregarnos al placer con nuestra pareja, si conocemos que zonas, que posiciones son las que mas disfrutamos, que cosas no nos gustan hacer tanto…

Por último llegamos a nuestras extremidades inferiores, nuestras piernas y nuestros pies… evaluamos las tensiones, los dolores que pueden llegar a haber…
Sentiendo que nuestras piernas y pies son zonas que nos permiten movernos a favor de lo que necesitamos, evaluamos si hay decisiones por tomar pendientes, decisiones que no tomamos quizás por miedo, vergüenza… y sentimos cómo se siente el cuerpo en relación a lo que deseamos y no nos permitimos.

Siguiendo con nuestra respiración conciente, que nos acaricia y nos libera de las tensiones vamos a realizar un examen de los momentos lindos de nuestra existencia, de nuestra vida, aquellos que naturalmente fluyen de nuestra historia…

Vamos a sentir que nuestra respiración se va haciendo un poco mas rápida a medida que las imágenes nos acarician… sin elegir ningún momento en especial vamos a dejarnos viajar como si nos viéramos desde arriba, como un expectador distante…

En este viaje por nuestra historia, nos vamos a detener en alguna imagen que fluya de nuestra infancia, una foto nuestra de muchos años anteriores, vamos a sentir que nuestro cuerpo es mas chico, vamos a recordar cómo era ver el mundo con los ojos de un niño, cómo explorábamos ese mundo desde la inocencia y la alegría…

Vamos a observar cuáles eran los deseos de niño, cómo sentíamos el amor de nuestros amigos, de nuestros familiares, cómo era dar afecto a ellos…

Sintiendo nuestros deseos, tocándolos como si los tuviéramos en las manos, jugamos con ellos, buscamos su textura, su sabor, su olor…

Lentamente la respiración la hacemos mas lenta, relajada… jugamos con esos momentos felices y escuchamos esas necesidades de niño por cumplir y que ahora como grandes no nos permitimos… buscamos en nuestro interior la inocencia y espontaneidad de niños que fuimos y quizás olvidamos… elegimos esas formas hermosas de felicidad de nuestra infancia para que nos ayuden ahora, en nuestra vida, en nuestras relaciones…

Escuchamos los consejos que quizás nos pueda dar ese niño para aplicar hoy en nuestros proyectos…

Escuchamos a las necesidades de nuestro niño que están pendientes, e integramos a nuestra personalidad la forma inocente, feliz, sincera que nos regala este ser interior quizás olvidado.

Lentamente, vamos volviendo en nuestra historia hasta el hoy, regresando con nuevos proyectos, con nuevas alternativas para disfrutar la vida más plenamente…

Haciendo cada vez mas conciente nuestra respiración, nuestra posición del cuerpo, vamos a ir volviendo hasta este lugar y cuando nos sintamos seguros nos vamos a reintegrar abriendo suavemente los ojos…




LA SEMILLA

Semillas  Encarnación Las puertas están abiertas, como mi boca, como mi alma, como mi ser. Llegaste hasta acá fértil y deseos@ de ...