Linda expresión del
llamado a comer y muy distinto al que nos propone poner la mesa…
Parece que fue ayer cuando la abuela gritaba “¡a
comer chicos!” y todos hacíamos carrera hasta la mesa para poder llegar
primero y así elegir la posición más privilegiada de la misma.
“La mesa está servida es un espacio que nos invita a
reflexionar y mirarnos hacia adentro, romper paradigmas y sobre todo, generar
un despertar. ¿Despertar de qué? Eso veremos, cada uno se despierta como puede
de lo que lo adormece. El objetivo principal será que mes a mes se ponga sobre
la mesa algún tema para poder generar disparadores que ayuden al proceso de
desconstruir/ construir y reconstruir nuestra realidad. Inauguramos el espacio
con el siguiente plato principal:
“La importancia de construir un hogar”.
Para la mayoría de las personas el poseer la casa propia es
uno de los mayores objetivos de la adultez, de hecho, es un desafío que desvela
a más de uno de los que trabajamos en esta empresa. El tenerla o no tenerla es significado de tranquilidad.
Ahora bien, la casa como estructura en sí no tiene mayor
valor cuando no alberga nada, sólo es ladrillos, madera, cemento y demás. Dicho
espacio adquiere valor simbólico cuando
es parte de un proyecto más grande, como conformar una pareja, formar
una familia, criar hijos, etcétera. Bajo dichas circunstancias, cuando dentro de
una casa empieza a circular el afecto, desde la psicología la pensamos como un
Hogar. La etimología de la palabra deriva del latín “focus”, o sea, lugar en la
casa donde se prepara la hoguera y se reunía un grupo de personas para
calentarse y cocinar.
El hogar para cada uno de nosotros representa hacia donde
uno quiere regresar luego de cumplir con las obligaciones, allí es donde alguien nos espera con un
abrazo, con un beso o un mate. Ahí es donde se puede reír a carcajadas cuando
nuestro hijo está aprendiendo hablar y repite algo que no se debe, o también
ser el espacio donde nos acobijamos con abrazos ante las malas noticias. “Nuestro
hogar tiene ese olor distintivo que lo hace nuestro”
Sin dudas, su importancia es vital porque sabemos que nos da
la contención que necesitamos, encontramos entendimiento, apoyo y afecto, siendo
algo mucho más que solo paredes y un techo. A diferencia de la casa que en
algún momento se declara el final de obra, el hogar está siempre en
construcción por el cuidado que implican las relaciones que la fundamentan.
Ahora bien, a la hora de construir, ¿qué vamos a construir?

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